Cada vez es mayor la demanda de familias que deciden incorporar al colegio a sus hijos/as de 1 y 2 años una vez iniciado el curso, en ocasiones incluso durante los meses de marzo o abril. De hecho, son notables también distintas iniciativas puestas en marcha como la de los colegios del Grupo Attendis, en las que se lleva a cabo un “Cole de primavera” para los niños de este primer ciclo.

Hay dos aspectos fundamentales para que las familias se planteen estas opciones: el primero, es que cuando nuestros hijos/as tienen poca edad, haber nacido en enero o en diciembre no tiene nada que ver y les podemos ver pequeños para iniciar su etapa de escolarización. El segundo aspecto sería el acecho de los virus,  con un repunte de incidencia considerable durante los meses de invierno que produce en muchos padres el rechazo a escolarizar en estas edades.

Siendo conscientes de todo ello, en Gaztelueta procuramos adaptarnos a las necesidades de cada familia, abriendo también la posibilidad de que haya alumnos que inicien el colegio por vez primera durante estos próximos meses o durante el mes de julio, cuando tienen lugar nuestro Curso de Verano. Es una magnífica oportunidad de corroborar además, como padres, que la opción que hemos elegido como futuro colegio de nuestros hijos es la acertada.

En caso de que te estés planteando incorporar a tu hijo/a a la guardería en estos momentos, te pueden asaltar algunas dudas que reflejamos en un post anterior: ¿Cómo será el periodo de adaptación? ¿Llorará mi hijo/a el primer día? ¿Estará bien atendido? ¿Me echará de menos? ¿Comerá bien? ¿Hacemos lo correcto llevándole al colegio con lo pequeñito o pequeñita que es?

En el momento en que hemos tomado la decisión es aconsejable, por un lado, pensar que es la mejor, sin olvidar, por otro, ponernos en la piel de nuestro hijo/a. Va a salir de un entorno en el que conoce a las personas, los espacios y objetos, y ello supone salir de su “zona de confort”, de la seguridad que le proporcionan sus padres y su hogar.

El periodo de adaptación suele abarcar los dos o tres primeros meses desde que inicia el colegio, claro está que cada niño es distinto y por tanto los ritmos también pueden variar. Rabietas, pesadillas y llantos pueden ser frecuentes en este periodo y se consideran reacciones normales.

¿Podemos hacer algo los padres para ayudarles en esta etapa? Por supuesto que sí, aquí van 5 consejos que publicamos hace unos meses y creemos pueden ser de utilidad en estos casos:

1. Orden en los horarios teniendo bien establecidas unas rutinas. En este periodo, nuestros hijos van a necesitar que les proporcionemos una mayor seguridad. Días antes de empezar el colegio podemos por ejemplo ir acostumbrando a los pequeños a los nuevos horarios intentando adaptarlos en la medida en que se pueda, a los mismos que tendrá: levantarse más temprano, horario de comidas… Normalmente nos los habrán facilitado con anterioridad pero, si no es así, podremos llamar al centro y preguntarlos.

2. ¡Qué importante es el papel de los padres ante las distintas situaciones que los hijos tienen que hacer frente! Una actitud asertiva y positiva ante la escuela seguro que será beneficiosa para nuestros hijos. Si de lo contrario nos ven angustiados, nerviosos, los niños asimilarán ese sentimiento y se sentirán igual. Por eso, los padres podemos de nuevo transmitir seguridad comentando con los niños que el colegio es un lugar muy divertido, que nosotros también íbamos cuando éramos pequeños,  que es un lugar donde aprender muchas cosas, hacer grandes amigos y a dónde, después de estar un ratito, luego vais a ir a  buscar. Se puede, incluso, buscar una canción divertida sobre el colegio y ponerla de camino al mismo por las mañanas.

3. En la puerta del centro es aconsejable que las despedidas sean rápidas. Ya aprovecharemos por la tarde para llenarles de achuchones y besos, que nos vean naturales y contentos (mejor evitar los “¡Pobrecito mío! ¿Te han cuidado bien…?”).

4. María Montessori afirmaba que “cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo”. En ocasiones, los padres, queriendo ayudar y facilitar la vida a los más pequeños, tendemos a la protección, pensando que son incapaces de hacer muchas cosas que luego, de hecho,  sí aprenden a realizar y que en el colegio, al final, tendrán que llevar a cabo por sí solos. Si en casa, con paciencia, les vamos acostumbrando, en consonancia con lo que nos vayan transmitiendo en la escuela, a pequeños esfuerzos como quitarse o ponerse prendas de ropa, llevar y dejar la mochila ordenada, beber o comer solos…, eso que tendrán ganado y favorecerá una correcta autoestima.

5. Otro apoyo fundamental en esta etapa es contar con una comunicación fluida con el profesorado: si planteamos nuestras dudas y preocupaciones sabremos ayudar a nuestro hijo a adaptarse correctamente.

Un buen colegio se preocupará, por su parte, de transmitir seguridad, confianza y cariño a vuestros hijos/as, así como de comunicar a las familias cómo está siendo el proceso de adaptación en cada caso.

 

Carolina Camós

Coordinadora de la etapa de Infantil del colegio Gaztelueta


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