En el sugerente libro publicado el año pasado con el título ‘Las virtudes del fracaso’ el profesor francés de Filosofía Charles Pépin se hace eco de una frase de Nelson Mandela que decía: “Yo nunca pierdo: o gano o aprendo”. Y es que lo propio de la vida ( y, por ello, de la Educación) no es el éxito fácil, el éxito sin esfuerzo, sino el éxito, a veces, conseguido a base de muchos aprendizajes de fracasos previos y caídas de las que tenemos que levantarnos; en definitiva, experiencias en las que aprender.
Uno de los problemas de la educación  actual es que, efectivamente, no toleramos el fracaso, no lo asumimos, cuando toca, como necesario medio de aprendizaje. El autor del libro pone diferentes ejemplos de la Historia. Uno de ellos es Abraham Lincoln quien se convirtió en Presidente de los Estados Unidos con sesenta años, -pero no sin antes haber pasado por arruinarse con 31 años, perder las elecciones legislativas con 32, enviudar con 35, tener una depresión con 36, perder las elecciones locales con 38, al igual que las del Congreso con 43, 46 y 48 años, para perder finalmente las elecciones al Senado a los 53 y 58 años hasta proclamarse Presidente y deberle, entre otros asuntos, el de la abolición de la esclavitud.
Junto a la necesidad de educar en el esfuerzo y, pese a ello, en el posible fracaso, deberíamos pensar, con la mentalidad de los jugadores de ajedrez en reforzar no solo los puntos débiles de nuestros alumnos y de nosotros mismos, sino “en reforzar siempre los puntos fuertes” como el mismo escritor del libro nos cita en palabras del escritor Julien Gracq.
Nacemos y morimos con cualidades y actitudes diferentes y todos tenemos puntos fuertes. Asimilar los fracasos y sensibilizarnos para detectar y potenciar los puntos fuertes seguramente nos dará una visión más realista y optimista de la educación, al par que respetuosa. Una educación no tan volcada en el éxito a toda costa y las apariencias, sino una educación enraizada en el realismo con el que abordar todos los aspectos de la vida.
‘Las virtudes del fracaso’, un buen libro, sin duda, para reflexionar y mejorar.
José Manuel Gutiérrez es profesor de Bachillerato del Colegio Gaztelueta

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